La absorción por el organismo se efectúa principalmente a través de una o varias de estas tres vías: por inhalación, ingestión y por la piel.
INHALACIÓN
Es la vía de penetración más frecuente en el lugar de trabajo, ya que las sustancias contaminantes pueden estar mezcladas con el aire que respiramos. Desde los pulmones y transportadas por la sangre pueden afectar a otros órganos como el cerebro, hígado, riñón, etc., o atravesar la placenta y producir malformaciones fetales en las mujeres embarazadas.

INGESTIÓN
Introducción del tóxico a través de la boca, por contaminación de alimentos o bebidas, o cuando tras haber manipulado un producto peligroso, se llevan las manos a la boca para fumar, comer o incluso para secarse.

POR LA PIEL
Algunos productos, como los irritantes y los corrosivos, producen daño al ponerse en contacto con la piel, las mucosas o los ojos, o a través de pequeñas lesiones cutáneas. Otras sustancias, solubles en las grasas, actúan en la piel y, además, pueden penetrar a través de ésta, en porcentajes que representan entre el 30 y 40% de la del total absorbido, y se distribuyen por todo el organismo.
