Ante un accidente químico, en el que se produzca emisión a la atmósfera, es muy posible que las nubes formadas, sean multicomponentes, con lo que, su toxicidad puede variar en comparación al producto de manera individual. Cómo es entendible, la única manera de conocer realmente cómo éstas afectan al ser humano, sería atrapando esa nube y haciendo las pruebas pertinentes, pero esto es muy poco reproducible a nivel laboratorio y en proceso controlado, ya que, cada caso no tiene porqué coincidir con otro acontecido. Desde hace tiempo se lleva trabajando en estimaciones a nivel matemático, en función del conocimiento que se tiene de muchos compuestos a nivel individual. Recientemente, me encontré con una serie de artículos del profesor González Ferradás (ferradas@um.es), y colaboradores (González Duperón, Mínguez Cano, Ruíz Gimeno y García Lorente) de la Universidad de Murcia, que puede ayudarnos ante este tipo de accidentes y que, creo interesante compartir desde este blog
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